lunes, 11 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
miércoles, 6 de abril de 2011
lector de huella
En la actualidad, las contraseñas proporcionan algo de protección, pero recordar y saber dónde están guardados los diferentes códigos de cada máquina es un problema en sí mismo. Con las tarjetas inteligentes, sucede algo similar: si perdemos nuestra tarjeta no podremos hacer uso de las facilidades que brinda. Parecería lógico utilizar algún identificador que no se pudiese perder, cambiar o falsificar. Las técnicas de la biometría se aprovechan del hecho de que las características del cuerpo humano son únicas y fijas. Los rasgos faciales, el patrón del iris del ojo, los rasgos de la escritura, la huella dactilar, y otros muchos son los que se utilizan para estas funciones, incluyendo el ADN.
La técnica más popular es el uso de la huella dactilar. Antiguamente se usaba una almohadilla de tinta y papel para imprimir la huella dactilar y, a continuación, se comenzaba la laboriosa tarea de comparación visual de la huella recogida con las ya almacenadas.
Los sensores más modernos son mucho mejores. Ya existen millones de ellos en uso y, gracias a la bajada de precios, están encontrando aplicación de manera continua en nuevos dispositivos. La probabilidad de que un impostor sea aceptado (relación de aceptación falsa, o FAR) es extremadamente baja; mientras que la probabilidad de que un usuario verdadero pueda no ser reconocido y, por lo tanto, denegado su acceso (relación de rechazos falsos, o FRR) también es baja.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)